lunes, octubre 07, 2013

Compartiendo cosas...

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martes, agosto 31, 2010

La vida sin un centro

Life without a Centre

Despertando del sueño de la separación Por Jeff Foster

Introducción

Todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres meramente actores

-Shakespeare

Esto es todo lo que hay, a pesar de que de mil maneras distintas pasamos la vida buscando algo más.

Y qué es esto?

Lo que vemos ahora, los sonidos y los olores presentes, los pensamientos de este momento. Las memorias del pasado que ocurren ahora, las ideas de lo que podría deparar el futuro que aparecen ahora.

Ideas presentes de querer acabar con los problemas, o de obtener una iluminación espiritual o de querer despertar. Ideas presentes de si mismo, de mi, o yo o mi difícil vida y todos sus problemas. La respiración que ocurre ahora, el latido del corazón que ocurre ahora, las cuentas del gas apiladas ahora sobre la mesa de la cocina, el maullido de gato ocurriendo ahora, los actuales gritos de los chicos afuera en la calle, el dolor actual en el pecho, la añoranza que tengo ahora por alguna cosa: “algo más que esto”, la sensación de frustración que siento ahora por no dar en la tecla, el deseo actual de estar libre de todo esto.

Observa al niño al jugar. Pareciera que para ellos esta vida es un gran juego, un lugar de juego gigante donde todo fascina, y parece haber poco deseo de escapar de la vida y todos sus problemas, de moverse hacia alguna dimensión más elevada o “espiritual”.

Como adultos, sin embargo, pareciera que pasamos mucho tiempo tratando de escapar del juego de la vida y de todo el sufrimiento que “ser una persona en el mundo” inevitablemente implica. Bebida, drogas, sexo, dinero y meditación son métodos de escape comunes, y por supuesto existe mucha espiritualidad tradicional y contemporánea que está más que feliz de proveer a ese deseo de escapar. Sin embargo, al hacerlo, la idea de que hay de hecho un individuo quién podría escapar del dolor en primer lugar, o incluso hacer algo en absoluto, es inevitablemente reforzada.

En este libro se sugiere la posibilidad de que existe únicamente, siempre, la apariencia presente de la vida, sin ningún individuo al centro que jamás pudiera escapar incluso si lo deseara. Efectivamente, el individuo no es más que otra apariencia en la escena, no algo que necesite ser aceptado o rechazado, trascendido o negado, sino simplemente algo que aparece, junto con las demás visiones, sonidos, olores, pensamiento y sentimientos.

Este mensaje es tan simple, tan obvio. El individuo (el buscador, el sufriente, el fabricante de velas) * simplemente aparece como una parte más en la actuación de la obra de la vida. Y con él puede aparecer el deseo de escapar de la vida, pero también es una mera apariencia, una parte más de la narrativa.

Y todo esto está perfectamente bien; nada de esto necesita ser aceptado o rechazado, trascendido o negado. El sufrir esta bien, buscar alguna clase de iluminación espiritual o liberación esta bien, precisamente porque no hay nadie allí a quién le pase cualquiera de esta cosas en primer lugar. “Una persona al centro de todo esto” es tan solo otra apariencia, otra creencia, otra parte de la historia.

Pero no me malinterpreten, no estoy diciendo que debamos deshacernos de nuestras creencias. Las creencias están bien, y la necesidad de destrucción o de trascendencia de las creencias sería tan solo otra creencia de cualquier modo. Y entonces, este libro No ofrecerá al individuo – es decir Tú – ninguna nueva creencia, ni intentará destruir las presentes. Nada necesita jamás ser negado o rechazado para que la liberación sea, porque en este momento, mientras la vida se desenvuelve, siempre hay ahora mismo liberación, y cualquier cosa que hagamos para alcanzarla es sencillamente equivocada, y aún así perfectamente aceptable.

Ahora mismo nadie está realizando este show, ahora mismo nadie está sufriendo, y ahora mismo nadie anhela estar libre. Simplemente hay la apariencia de todo esto.

Simplemente esto, y nada más. Es tan simple, tan obvio.

Más allá de la creencia o su carencia, más allá de cualquier cosa que la palabras pudieran jamás decir, más allá de todos los más allá, siempre hay esto, ahora y por siempre.

Y ni siquiera el reconocimiento o entendimiento intelectual de nada de lo recién dicho es necesario para la liberación, como tantas veces se nos dice. Ninguna de estas palabras necesita ser entendida; no hay nada que conseguir, nada que trascender, nada que lograr.

El no poder entender, el no dar en la tecla, el no lograr: estas son nada más que otras apariencias en obra de la vida, ni peores ni mejores que sus opuestos.

Todos los opuestos terminan en esto.

· Del folklore Británico: Hey! rub-a-dub, ho! rub-a-dub, three maids in a tub, And who do you think were there? The butcher, the baker, the candlestick-maker, And all of them gone to the fair.

Para más sobre Jeff Foster: http://www.lifewithoutacentre.com/

Nota del traductor: Esta introducción refleja fiel y completamente el contenido del libro, a falta de disponibilidad de más tiempo para traducirlo en su totalidad es que ofrezco esta introducción sabiendo que vas a querer más y que en realidad no hace falta :-)

viernes, marzo 19, 2010

Reencarnación

o la continuidad de lo mismo

Me preguntan sobre la reencarnación, si creo en ella, o que pienso al respecto...

No se de la reencarnación. Las únicas referencias que considero válidas, dicen que no es tan así como se cree en el ambiente "espiritual".

Por un lado está lo qué vos misma dijiste (que también charlaban con los chicos) el hecho de que se pueda usar la idea para justificar las cosas que causamos los humanos a otros humanos. Por otro lado, es tan fácil de aceptar, que esa misma facilidad la vuelve sospechosa :-)

Yo a veces creo que es así:

imaginate la tierra y el cielo, dos planos que podemos imaginar, porque los vemos en la naturaleza. Y entre los dos, una gran nube que cubre una buena parte.

A lo largo de la historia los humanos hemos ido desarrollando el cerebro y el pensamiento, creando ideas, desarrollando ignorancia y confusión, viviendo cada vez más en un mundo más mental que real. En la medida que avanzamos en lo mental, fuimos creando esa gran nube. Somos la nube desde que empezamos a identificarnos con los procesos mentales, eso sería a partir de los 3 años en adelante un poco, a partir de entre los 5 a los 7 un buen poco más, y después de los 16 a 21, solo vemos la nube.

La nube se formó a nuestras expensas (como humanidad), y a la vez nos envuelve cuando crecemos (como individuos). Lo que conocemos como uno mismo es parte de la nube, la nube inter-penetra todo, al morir el cuerpo, la parte de nube que teníamos, queda en la nube, y los demás que vienen creciendo podrán incorporar eso que alguna vez fue parte nuestra en su propia nube, hasta que les toque partir... pero era eso real??? eso somos realmente??? solo una nube que ni siquiera dios creó? sino que resultó de nuestro devenir por la tierra a través del tiempo? - (aquí va lo del karma, se vé?. cosechamos lo que sembramos como humanidad, y cada vez que incurrimos en procesos de ilusión mental, estamos aportando más materia a la nube, de esta forma somo responsables de todo lo que pasa).

De ahí que pienso que la reencarnación de los pensamientos, los sentimientos, las ideas, las emociones, el sufrimiento, etc. no es precisamente algo que uno quisiera ponerse como objetivo para lograr algo mejor en el futuro, solo aseguraría seguir con lo mismo... indefinidamente, no veo como pueda haber algo bueno en eso.

Más bien me parece que si el ser humano puede salir de la nube, entonces su naturaleza perceptiva, porque también eso somos: seres con capacidad para percibir, serviría a otro tipo de percepciones que no son parte de la nube, que no fueron creadas por el hombre a través del tiempo. Por eso me parece tan importante eso de que cada pensamiento pueda seguirse hasta su final, no tanto por el sentido que pueda o no tener un pensamiento en particular (el pensamiento es la nube, y aún si puede decir una verdad, esencialmente es la ilusión), sino por el espacio que hay hasta que aparece otro (el espacio es otra cosa, no me preguntes qué... eso no lo sé). ...

miércoles, marzo 17, 2010

Frutos del compartir

Charlando acerca de la meditación en relación a jóvenes que se interesan por el tema aparecieron estas palabras:

Muchos gurúes, muchos filósofos y maestros siempre han sostenido que eso es necesario, y por lo tanto han creado una especie de mito de que uno debe producir ese silencio en la mente para llegar a algún fin, que se supone que ellos conocen y saben, pero que no pueden explicar adecuadamente... porque debe ser una vivencia. Pero, al enseñar eso, siempre cometen el mismo error, que es ponerte en la cabeza la idea de que debes estar en silencio interior, pero no transmiten la noción de realmente porqué es así, ni mucho menos te lo facilitan, ya que en realidad, lo único que hacen es plantarte en la mente un deseo más, otra meta, otro objetivo para alcanzar, hablan de la bienaventuranza, de la paz, del entendimiento o la iluminación; algo más para conseguir (como si fuera comprar algo nuevo), otro cambio para hacer en uno mismo... algo más para agregar al paquete de cosas que somos y que no nos gustan y que "debemos cambiar", ser distinto de lo que es.

Mi mente es ruidosa, eso puede llegar a ser molesto, y me pongo el objetivo de aprender a meditar para silenciarla... entonces tengo más ruido que antes, porque el pensamiento no va a cesar solo porque uno se lo proponga, igual que las uñas o el pelo no van a dejar de crecer solo porque uno lo desee. La actividad de la mente tiene razones para estar allí. Y si la mente quiere divagar, por más que quiera evitarlo lo va a hacer.... porque ¿quién es el que se propone silenciar al pensamiento, sino otro pensamiento, que domina la cancha durante un rato, hasta que venga otro y lo haga a un lado? Esto es fundamental, el proceso del objetivo, sea noble o sea un deseo corriente, es uno de pensamiento, se expresa como pensamiento, es pensamiento, o sea actividad mental. Y una actividad mental no puede silenciar la mente.

Ahora, si tenemos suficiente energía, y eso se consigue dejando de pelear internamente para silenciar la mente, podemos seguir los movimientos de cada pensamiento, hasta que se agoten, uno a la vez. Solo cabe un pensamiento a la vez en la mente, a veces se suceden tan rápido imágenes y palabras, que parece que pasan muchas cosas al mismo tiempo, pero si nadie te corre, si no hay presión ni objetivo, el solo hecho de estar hace que vayas observando esto... esto solo va tranquilizando naturalmente a la mente, ese es el primer paso, y quizás el último que podamos "hacer" - pongo hacer entre comillas, porque es al revés, no hay nada que hacer....

La dificultad suele estar en los bloqueos internos, cada vez que nos hemos sentido lastimados en la vida, hemos formado un bloqueo, hay cosas que no queremos volver a sentir... esas cosas necesitan emerger a la superficie, por así decir, de la mente, necesitan que las veamos, no es que debamos aprender algo en particular de ellas, pero están empujando para salir, porque las hemos trabado en algún momento; entonces pasa que de bien que uno va observando lo que pasa en la mente, después de haber estado también atento al mundo alrededor en primera instancia, uno encuentra que empieza a sentir una especie de incomodidad, se siente en el cuerpo, en los músculos, en los nervios, no se llega a una relajación espontánea, eso es porque los bloqueos están tocando a la puerta, han visto que hay una oportunidad de aparecer y la quieren tomar, por así decir. En psicología le han llamado el subconsciente, pero la división entre el consciente y el subconsciente es una división que creamos y ejercemos nosotros mismos, por medio de nuestra voluntad (que es pensamiento), ese esfuerzo para mantener a raya lo que no nos gusta, nos desgasta y nos impide la verdadera meditación, ese esfuerzo es el yo, se realiza intencionalmente primero y por hábito a la larga.

Es ahí que la meditación podría empezar a tener sentido, en realidad eso no es meditación todavía sino solo un proceso de depuración, es como vaciar los intestinos, después te sentís mejor, más liviano.... ;-) perdón por la comparación, pero hay tantas similitudes entre lo "espiritual" y lo fisiológico. Pero si ante esa incomodidad, uno se re-acomoda, se mueve, cambia de tema, o lo que sea, entonces en ese instante pequeñísimo, tanto que ni nos damos cuenta, se vuelve a enterrar el asunto y de ahí en más, más vale echarse a dormir, o ponerse a hacer otra cosa, porque no va a pasar nada que valga la pena verse. (nota posterior: mentira, se puede continuar igualmente, la correcta intención a la corta o a la larga traerá el estado correcto)

Si se lo deja, el pensamiento tomará su propio curso, mostrará lo que necesita ser visto, y luego, vendrá un silencio breve, hasta que aparezca alguna otra cosa, durante ese breve momento de silencio entre un pensamiento y otro es que pasan las cosas de la meditación. Es un instante de No Yo, que dura muy poquito, pero, ese instante es de totalidad, y la totalidad tiene otra energía, te das cuenta de que has tocado ese punto porque el cuerpo se relaja espontáneamente y se tiene una sensación de despertar, creo que esto último se debe a que al descargarse imágenes de la mente de esta manera (imágenes=ensueños), la energía que consumían se libera y está disponible para la conciencia. Ese espacio de silencio entre pensamientos es lo que los psicólogos llaman inconsciente. En realidad, esta división también sería una ilusión, porque una persona que pueda vivir sin lucha interna de ninguna clase, estaría siempre apoyándose en este inconsciente mientras se manifiesta su actividad mental cuando necesaria, la cual, al no haber lucha, no genera un subconsciente. Es como el silencio y el sonido, el primero incluye y da sustento y significado al segundo.

lunes, septiembre 28, 2009

Vimala Thakar

...recientemente fallecida, se lleva su luz a alguna otra parte...

Hay un realato autobiográfico que se puede bajar en 4shared, la versión original fue escrita en Inglés, esta es una traducción que he realizado, Vimala la autorizó personalmente post revisión por parte de Luz Reynal, una amiga suya en Argentina.

Este relato tiene que ver con lo que fue la relación entre Vimala y Krishnamurti. No posee el tipo de narrativa de sus otro libros, simplememnte cuenta la historia de su despertar y la secuencia de hechos que llevaron a él.

Bajar este libro aquí